Cómo trasplantar tomates en primavera
Antes de trasplantar tomates en primavera, revisá el riesgo de heladas, el estado del plantín, el tutor, el espacio y la forma de pasarlo a su lugar definitivo.
La primavera es el momento en que muchos tomates empiezan a salir del semillero para pasar a su lugar definitivo. Pero antes de trasplantarlos conviene mirar cinco cosas: el riesgo de heladas, el estado del plantín, el tutor, el espacio disponible y la forma de hacer el trasplante.
¿Ya podés trasplantar tomates?
El tomate no tolera bien las heladas. Aunque haya empezado la primavera, si en tu zona todavía existe riesgo de una helada tardía conviene esperar unos días más o mantener los plantines protegidos.
No te guíes solamente por la fecha: revisá también el pronóstico local antes de trasplantar.
¿Aún no comenzaste con tus plantines? Estás a tiempo. Podés empezar con unas semillas de tomate reliquia.
Cómo saber si el plantín está listo
Un plantín de tomate listo para trasplantar debería verse firme, sano y con varias hojas verdaderas.
No hace falta esperar a que sea enorme. De hecho, un plantín demasiado grande dentro de un recipiente pequeño puede empezar a sufrir por falta de espacio.
Antes de llevarlo definitivamente afuera, conviene acostumbrarlo poco a poco a las condiciones del exterior si venía creciendo protegido.
El tutor se coloca al principio
Si el tomate necesita tutor, lo mejor es colocarlo cuando se hace el trasplante.
Ponerlo más adelante puede dañar las raíces cuando ya se hayan extendido alrededor de la planta.
Puede usarse una caña, una estaca, una estructura metálica u otro soporte firme. Lo importante es prever desde el principio cómo se sostendrá la planta cuando empiece a crecer y a cargar frutos.
¿Maceta o suelo?
El tomate puede cultivarse tanto en suelo como en maceta.
En suelo o cantero tendrá más espacio para desarrollar raíces.
En maceta también puede crecer muy bien, siempre que el recipiente tenga buen drenaje y suficiente volumen para la variedad elegida.
Como regla general, cuanto mayor sea la planta, mayor deberá ser la maceta.
Además necesita un lugar con varias horas de sol directo al día.
Cómo trasplantarlo
Prepará primero el lugar definitivo.
El suelo o sustrato debe quedar suelto, con buen drenaje y materia orgánica. Antes de trasplantar, podés mejorarlo con compost maduro o humus de lombriz.
Podés ver estas opciones para una huerta chica o macetas:
Sacá el plantín de su recipiente con cuidado, procurando conservar el pan de raíces.
El tomate puede plantarse un poco más profundo de lo que estaba en el semillero, porque parte del tallo enterrado puede desarrollar nuevas raíces.
Después del trasplante, regá bien para que la tierra se acomode alrededor de las raíces.
Durante los primeros días observá la planta. Es normal que necesite un pequeño período de adaptación antes de empezar a crecer con fuerza.
Si preferís empezar directamente con plantas ya formadas, también tenés la opción de comprar plantines para huerta y aromáticas.
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